De cada diez mensajes que me llegan, siete son por una de estas tres. Y casi siempre con la misma pregunta detrás: "¿y esto para qué es?". No vienen de la misma cultura ni significan lo mismo, así que vale la pena contarlo bien.
El ojo turco
Se llama nazar y viene de Turquía y del Mediterráneo. Es un ojo azul que, según la tradición, devuelve la mirada: se le atribuye la función de recibir la envidia que iba dirigida a quien lo lleva. De ahí la costumbre de que si se rompe, se cambia, porque se entiende que ya cumplió.
El azul no es decorativo en el origen: es el color que esa tradición asocia a esa función. Por eso lo verás casi siempre en azul, aunque hoy se hace en todos los colores.
El hilo rojo
Viene de la tradición judía, de la cábala, y se usa en la muñeca izquierda. La razón que se da es que el lado izquierdo es el que recibe: lo que entra, entra por ahí. Se lleva atado con nudos, y hay quien pide que lo ate otra persona y no uno mismo.
La mano de hamsa
Es una mano abierta con cinco dedos y, muchas veces, un ojo en el centro. Es común al norte de África y a Oriente Medio, y la comparten varias tradiciones, lo que explica que tenga varios nombres: mano de Fátima, mano de Miriam. Se usa hacia arriba y hacia abajo, y a cada posición se le atribuye un sentido distinto.
Y el san benito, que también me piden
Este no viene de ninguna de las tres: es católico. Lleva la medalla de san Benito de Nursia con las iniciales de una oración en latín alrededor. Quien lo pide normalmente ya sabe lo que es y lo busca por eso.
Qué le digo a quien no sabe cuál elegir
Que no elija por el significado si no le dice nada. Una joya que no te gusta no la vas a usar, y una que no usas no acompaña nada. Mira primero cuál te gusta puesta; si además el significado te hace sentido, mejor todavía.
Todas las que tengo están en acero inoxidable con doble baño de oro, o en hilo. Si quieres ver las que hay disponibles hoy con su precio, están juntas en la colección de protección.
